lunes, 25 de abril de 2011

Bahía los Renos

Semana santa es siempre propicia para planificar alguna salida en kayak a lugares un tanto más alejados que lo habitual. En esta oportunidad gracias a una invitación de los amigos de Ushuaia el lugar elegido fue Bahía de los Renos en la costa sur del lago Khami. Ubicada en una zona del lago accesible sólo por el agua o por detrás por un paso entre las montañas, este lugar siempre ejerció para nosotros una especial atracción, llegar allí con el kayak era algo anhelado hace tiempo.
Nunca imaginamos quedar tan sorprendidos por este lugar, Bahía de los Renos es definitivamente, un área diferente,de una belleza peculiar dentro de lo que ofrece este gran lago. Tiene una energía especial que todos sin excepción sentimos.

La fusión de naturaleza soñada, el kayak y compañeros excelentes hizo que pasemos un fin de semana inolvidable. En fin, estamos en la bella Tierra del Fuego con nuevos amigos tan apasionados por esta actividad como nosotros, todo se vive de una forma más intensa. Acá podrán ver algunas imágenes de lo que fue el encuentro.

Anita, Javier y "ROMEO"
Fernando y la evolución del kayakista fueguino
Leandro estrenando embarcación
Seba y el Yamana

La fauna representada en este pájaro Carpintero
Una bella cascada escondida



La Bahía vista desde arriba
Colores de otoño
Un plácido lugar en el mundo
El arco iris desplegando su paleta de colores al paisaje fueguino

domingo, 24 de abril de 2011

Charlas entre kayakistas


Hay una evolución presente en mi desde que me senté por primera vez en un kayak hace como 5 años. Supongo que todo remero la ha tenido, consciente o no de ello.


Cada vez que salgo por ahí en algún rinconcito de esta increíble isla, se da una comunicación con lo natural, maravillosa conexión que busca todo kayakista, arriba del bote y en tierra también.

Y una conexión paralela con la embarcación, sobre la que nunca había reflexionado, hasta ahora, no en términos de evolución.

Una especie de conversación interna entre el bote y yo. Desde el primer día. Un ida y vuelta fantástico que marca mi evolución. No se trata de la técnica puramente, saber si mejoro, si me hago más diestra, si técnicamente evoluciono, si soy más kayakista o no. Se trata de sentir.

Es algo espontáneo que ha ido creciendo y hoy es una retroalimentación terriblemente clara, que me orienta, me ubica, me envalentona y me impulsa a degustar más… esta maravillosa danza del kayakista, con su bote, y el agua.

Incursionar cada vez más en lo técnico, en mi caso, era primariamente para quitar miedos, para adentrarme en aguas más complejas, el mar fueguino con su oleaje, el canal Beagle con sus escarceos. Era el paliativo en mi caso para el estrés mental, cuánto más estaba en el bote y aprendía de él, más chances de no darle lugar al miedo, la tranquilidad de saber que uno va por el buen sendero que en algún momento rendirá sus frutos.

Asimismo fue también obviamente lo que yo asimilé como “el camino del kayak” si éste te PEGA, cuando llena cada recoveco de tu ser, y parece ser éste el próximo paso lógico, aprender a acompañar la naturaleza de la embarcación que uno tiene debajo. Saber que empezás a sacarle partido a ese elemento, que el porcentaje se va incrementando.

Lo que yo creí que era el camino obligado para estar a la altura de las condiciones que se den en el agua con las menores chances de zozobrar. Con el menor conflicto acarriado a los compañeros de travesía. Y la posibilidad de vivirlo sin terror, SENTIRLO, no PADECERLO.


Por unos cuantos años el miedo y la tensión estuvo tan presente que no dio lugar a otra cosa. Hoy lo puedo ver y entender muy claro. Una tensión que como el kayak, aprendí a manejar y colocar en el lugar correcto. Un miedo irracional que también tuvo que ocupar otro lugar, ya no en esta kayakista.

Es mi cosecha, los frutos recogidos son muy personales, nadie te los cuenta ni puede vivirlos por vos. Cada kayakista puede compartirlos con otro pero son INTRANSFERIBLES. Es un pasaje que cada uno deberá enfrentar a su manera, donde se estará conociendo en la capacidad de soportar el estrés, de mantenerse calmo, de encontrar algo de qué asirse para salir adelante, de encontrar respuestas de qué hacer en esas condiciones donde no se puede escapar del juego mental propio.

Los frutos son personales y se capitalizan bien, de acuerdo a mi naturaleza autodidacta en el kayak, y de acuerdo a cómo la actividad va desarrollándose y evolucionando en Tierra del Fuego, la conciencia que se está instalando, una nueva mirada, lo que yo veo como una nueva raza de kayakistas.

Tras 4 años de remar el Avatar y de que “este compañero me haya llevado” puedo sentir que recién ahora empiezo a decodificar un poco más esta interacción que llamamos navegar.

La incorporación en mi caso de ciertas técnicas como el rol, los apoyos y rescates variados, que van progresivamente estableciéndose en mi historia con el kayak, me han aportado sin buscarlo un nuevo mundo, donde las sensaciones vinculadas a la navegación, son protagonistas indiscutidas hoy de cada momento en el agua.

Transforman cada palada, cada contacto del agua con el bote, en una danza, que se disfruta y se degusta como nunca yo lo había hecho.

Cuando la psiquis se relaja, cede la tensión, y el kayakista empieza a escuchar, ver y sentir con deleite. Asistir a la deliciosa experiencia de su kayak interactuando en su propia forma con el elemento de su próposito.

Hoy puedo sentirlo. Hoy puedo disfrutar como un niño que juega. Supongo que es el fruto de años de tensión y de hasta momentos de horror, donde algo más allá de mí, una capacidad de mantener cierta calma se trasladaba al cuerpo y al bote y me mantenía arriba, pero el miedo y el estrés me robó la capacidad de degustar el momento, como hoy sé que se puede hacer.

Simplemente por aflojar la tensión, aflojar el cuerpo, y dejar que en todo momento el bote muestre su juego fantástico con la ola, algo que empalaga los sentidos. EMPEZAR a conocerlo en todo el sentido de la palabra.

Es un momento único donde el kayakista sabe que se instaló el cambio más trascendente: cuando empezás a sentir que el bote y vos son UNO. Y se disfruta a pleno el movimiento, con la concentración puesta donde debe estar, con los ojos brillantes de excitación, ya no temerosos en la masa de agua que viene a romper o a desestabilizarte.

Cuando el secreto se devela pero en la experiencia, no en la teoría: realmente estando relajado, el bote te enseñará su estabilidad, sólo si te prestás al juego, o pasaste la primer prueba.

Y ser levantado, sacudido, girado, se convierte en algo agradable, algo para disfrutar sin la anestesia del terror. La rigidez del miedo que todo kayakista conoce, la línea de meta donde terminar sin volcar es salir HECHO. Airoso.

Sin saber que no se ha vivido la experiencia en su esplendor. Que hay otra cara no develada aún. Exquisita.

Tanto como para que al kayakista fueguino ya no le importe el chapuzón helado, porque el intercambio es perfecto. Es otra conversación, otro conocimiento del bote, otra danza con el agua, una mimetización perfecta a la que antes faltaste.

Cada paso dado hasta aquí, me hizo llegar a éste. Cada palada de cada travesía fue la semilla, el contraste para captar esta nueva conexión, esta nueva forma de andar.

Es como nacer de nuevo.
Moni

lunes, 11 de abril de 2011

CLIMA

Las depresiones pueden ser muy grandes, cubriendo a veces muchos miles de kilómetros cuadrados. Nuestros kayaks son muy pequeños y se mueven lentamente. Un sistema meteorólogico que se mueve lentamente se está moviendo probablemente 5 veces mas rápido de lo que podemos remar. Como kayakistas de mar, debemos tener la capacidad de captar la imagen general o grande y de alguna forma relacionarla a nuestro área inmediata, lo cual para un día normal de remo está cerca de 50 millas cuadradas. Es muy fácil perder de vista esto cuando se chequea el clima, porque es muy fácil culpar al pronosticador del clima por equivocarse.


El clima, como lo conocemos, es la directa consecuencia de cambios en la temperatura dentro de la masa de aire húmedo denso que rodea la Tierra. La energía irradiada por el sol calienta la superficie en forma desigual, calentando la atmósfera en algunos lugares más que en otros. Como el aire cálido es menos denso que el aire frío, se eleva, y el aire mas frío se hunde reemplazandolo. Esto resulta en regiones de comparativa alta presión rodeando areas de baja presión.

El aire se mueve de un area de alta presión hacia un area de baja presión, pero no directamente. Este movimiento es desviado por la rotación de la Tierra (Efecto Coriolis). El flujo de aire resultante se siente como viento toda vez que hay una variación en la presión atmosférica entre dos áreas. La fuerza del viento está determinada por el ritmo de cambio de la presión entre los dos centros. La variación en la presión barométrica es uno de los cuatro principios de indicación de cambios inminentes en viento y clima en el área local.



ALTAS Y BAJAS

Los anticiclones (altas) y las depresiones (bajas) son los principales sistemas meteorológicos de las latitudes medias. En el hemisferio norte un anticiclón es un sistema donde el viento sopla en una dirección en sentido de agujas del reloj alrededor del area de alta presión. En el centro de la alta, el viento es ligero o inexistente, esto crece progresivamente y el viento sopla con su mayor fuerza en la periferia. Nuestros amigos climáticos, nos dan cielos razonablemente claros y vientos moderados, en general, se mueven lentamente, tal vez en forma persistente por unos cuantos días.

Las depresiones y sus aliados sistemas frontales son los más responsables por lluvia o precipitaciones fuertes, vientos fuertes y condiciones generalmente inestables. En el hemisferio norte los vientos soplan con una dirección contrarreloj alrededor de una area de baja presión. Estas bajas varian significativamente en extensión e intensidad- se puede obtener un seguimiento rápido en cualquier dirección, pero predominan hacia el este. La velocidad que una típica depresión tendría ronda entre 15 a 25 nudos. Una que se está moviendo “lentamente“ estaría viajando a menos de 15 nudos. En el lado opuesto de la escala, un sistema meteorológico que se mueve ”muy rápido” va a velocidades más grandes que 45 nudos.

FRENTES

Un frente es el borde de ataque de una masa de aire de diferente densidad al aire que se encuentra frente a éste. Los sistemas meteorológicos que se generan o pasan por el Artico o las regiones polares son fríos- aquellos de regiones tropicales van a ser calidos- aquellos de regiones marítimas serán húmedos y los de regiones continentales serán secos. Asi, un sistema formado por el frente polar y que pasa por el Atlántico norte será ambos frio y húmedo.

SISTEMAS METEOROLOGICOS FRONTALES


Siempre es una buena idea saber o tener noción donde está el centro de una baja que se aproxima en relación a tu posición ya que los vientos más turbulentos ocurren cerca del centro de la depresión.

La ley de Buys- Ballot dice que que si estás sentado en tu kayak con el viento en tu espalda, el centro del area de baja presión va a estar hacia tu izquierda (en el hemisferio norte).

Los vientos por arriba de 650 metros soplan paralelos a las isobaras, pero los vientos de superficie vienen siempre a la retaguardia en relación al viento principal.

VIENTOS CRUZADOS

Los vientos cruzados dan una idea somera de las tendencias climáticas. Dale la cara al viento (en el hemisferio norte), mira hacia arriba las nubes y compara la dirección del viento en altitudes más altas.

VIENTOS FUERTES

Remar con vientos fuertes es algo ensordecedor; no es inusual encontrarte de frente a una embarcación de envergadura, en aguas con mucho tráfico, sin haberte dado cuenta. Por esto es siempre bueno tener la práctica de mirar por sobre el hombro cada tanto para saber qué hay en el agua.

Un viento fuerte causa muchas cosas, uno de los beneficios es que hay una “ventana” de viento a favor de la ola. Esto significa que cuando estás remando en condiciones realmente movidas hay períodos iguales de viento más fuerte y más débil. Usa las áreas con viento más débil para hacer cambios en tu rumbo si el viento está demasiado fuerte, tal vez apoyando tu pala en la parte más alta de la ola.
Al contrario de esto,las peores condiciones para que el kayak tienda a girar hacia el viento, son cuando tenés un viento súbito fuerte lateral proveniente de tierras bajas. No hay fetch ( la distancia sobre la cual el viento sopla en aguas abiertas), ni olas, ni ventana de viento que aminore ese efecto.

Cuando venis de areas protegidas, detrás de una isla o roca hacia el viento fuerte, hay un efecto similar al de cuando estás remando en marea. Mientras el viento aprieta alrededor de la roca has estado protegido detrás, su velocidad se incrementará sustancialmente. Una buena idea es pensar en escorar antes de que te encuentres que la proa está siendo girada a favor del viento. La diferencia más grande es que vas a tender a ser “volado” o derribado hacia tu lado a favor del viento, a diferencia de en zona de marea donde serías tironeado corriente arriba.



Descendientes, vientos catabáticos y williwaws

Cuanto estás remando en la protección de acantilados tene conciencia del peligro de las descendentes. Cuanto más alto el acantilado más fuerte será el viento. Estos vientos feroces pueden golpearte sin aviso, separar tu grupo y causar absoluto caos.

Generalmente si el viento es de fuerza 6 (40-50km/h) o mayor, comienzan haber efectos notables del viento acelerándose en una dirección descendente. Cuando estás cerca del acantilado el viento local puede aparentar venir desde el mar y no en la dirección del viento principal. Si estás justo en el lugar correcto (o incorrecto) el viento va a llegar a vos desde arriba aplastando todo y abanicando desde el centro de impacto si estás en la periferia de este tipo de viento no vas a encontrar constantes si no ráfagas variadas, algunas de las cuales son más fuertes, pero una gran cantidad son mas débiles que el viento predominante.

Las descendentes pueden verse exacerbadas por efectos de vientos catabáticos o vientos Fohn (vientos que descienden de una colina, montaña o glaciar). Una forma común de viento catabático de aire frío a menudo tiene lugar brevemente después de la puesta del sol, cuando la tierra se enfria y el aire arriba se pone más denso y comienza a descender. Los vientos producidos pueden ser feroces y estar acelerados mientras se estrangulan en valles abajo hacia el mar, atrapando a aquellos kayakistas que han salido al mar en una tarde calma sin darse cuenta de lo que viene. Estos vientos locales pueden soplar con la fuerza de temporal por una hora más o menos antes de disiparse.

En Alaska la palabra usada para una ráfaga imprevista de viento catabáticos es williwaws, particularmente aquellos de las islas Aleutianas. Muchos de estos vientos han ganado nombres propios alrededor del planeta como el Pittaraq (Groenlandia del norte).

Fohn es generalmente para vientos catabáticos que son más cálidos y secos que los de los alrededores, donde el viento forzado hacia una cadena montañosa ha causado que el vapor de agua se condense y precipite sobre el lado a favor del viento, llevando a un calentamiento del aire más seco mientras desciende por el lado protegido. Este efecto puede causar desertificación en algunas regiones y contribuir a la glaciación en otras.

ROLANDO EN VIENTO FUERTE

Rolar en viento fuerte puede ser bastante diferente a rolar en otras situaciones, si el viento está sobre fuerza 6, probablemente no podrás incorporarte en todo el movimiento hacia arriba en el lado a favor del viento. Ya que vas hacer empujado sobre la superficie del agua, rolar del lado en contra del viento requerirá menos esfuerzo. Si salís en contra del viento y convertís el roll en un apoyo bajo inmediatamente sobre la superficie vas a tener menos posibilidad de volver a caer.

Rolar del lado a favor del viento, implica que el kayak será arrastrado hacia la pala y esta tenderá a hundirse. Esta es una de las ocasiones raras para usar un apoyo sculling hasta que la ráfaga que te golpeó se disipe, o puedas tomar aliento y volcarte para rolar del otro lado.



ESCALA DE BEAUFORT

Una medida empírica para describir la velocidad del viento basada principalmente en condiciones de mar observadas.Comienza con fuerza uno y se extiende hasta fuerza doce, la escala es una guía útil para ver qué condiciones se podrían esperar mientras se está en el agua.

En terminología climatológica las palabras usadas para vientos de fuerza 4 o más son:

4 Brisa moderada (20-28 km/h)

5 Brisa fresca (29-38 km/h)

6 Brisa fuerte (39-49 km/h)

7 Viento fuerte; vendaval moderado (50-61 km/h)

8 Vendaval ( 62 a 74  o ráfagas alcanzado los 80 a 94 km/h)

9 Vendaval severo  (75 a 88  o ráfagas alcanzando los 96 a 111 km/h)

10 Tormenta ( 89 a 102  o ráfagas alcanzndo los 113 a 126 km/h.)

11 Tormenta Violenta ( 103 a 117  o ráfagas de 128 o más km/h)

12 Huracán (118 km/h o mas)

sábado, 9 de abril de 2011

Leyendo el agua




Leer el agua es una habilidad o una destreza, que como todas las otras necesita práctica para que funcione cuando se la necesite. En áreas de turbulencias el agua parece tener una mente propia y parece allí no haber estructuras o regularidad en el movimiento. Hay unas cuantas generalidades que pueden hacer las cosas un poco mas fáciles de entender.


• En aguas poco profundas o alrededor de rocas, el agua de color oscuro se mueve hacia arriba y abajo. A la inversa, el agua que es aireada y clara en color está fluyendo hacia algún lado (arriba, abajo, izquierda, derecha o bien girando alrededor). El agua oscura es generalmente el lugar más seguro donde estar.

• Cuando elijas tu ruta a través de rocas (rock garden), busca el agua oscura y profunda y mantene el ojo en algunos manchones o parches blancos que invadan el canal elegido; éstos te van a empujar y tironear de lado a lado y cualquier intento de lograr un empate va a ser muy probablemente inefectivo.

• Cuando has agotado todas las posibilidades de hacer tierra en una área protegida y simplemente debés hacer costa atravesando grandes olas, busca areas débiles. Agua oscura, arrecifes tras los cuales te puedas guarecer, olas de picos bajos en aguas más profundas, explora lo que hay delante de la cresta de la ola y estate preparado para una retirada remando hacia atrás de un área que no te guste como se ve.


• Cuando las olas llegan a tierra, hay un área de agua que fluye de vuelta al mar, porque el agua depositada crea su propio camino para volver más allá de las olas. En estas áreas las olas están amortiguadas y a menudo son muchas más bajas que el agua circundante. Estas, generalmente son áreas seguras para kayaks para entrar a través de la rompiente. Busca un río o arroyo que desemboque o fluya hacia una bahía, habrán chances de encontrar un área de este tipo, si no hay arroyo entonces tu apuesta es ir por los lados de la bahía si las olas están en angulos rectos, sin embargo tene presente que aquí generalmente habrá un poco de turbulencia alrededor de las rocas.

• Dumping surf. Olas grandes pueden causar algunos problemas. (Dumping waves: olas que alcanzan una costa que se eleva muy rápidamente o abruptamente con una cornisa. La ola se joroba y encurva rápida y viciosamente a menudo con el agua del rulo realmente golpeando el suelo y causando turbulencia en la arena. Este tipo de olas son peligrosas y deben ser estudiosamente evitadas. Serias lesiones a hombros y cuellos y al casco del kayak pueden resultar del intento de hacer costa en esta rompiente).

Fáciles de ver desde tierra, estas olas mantienen la mayor parte de su poder hasta que caen hasta la costa. Cuando estás remando hacia una línea de costa con oleaje o marejada corriendo hacia la costa hay algunas indicaciones de que haya probablemente este tipo de rompiente. Generalmente hay una sola línea de olas rompiendo y la longitud de la ola no se acorta mucho mientras se acerca a la costa.

• La cantidad de aire que escapa de la ola colapsada es indicativo de la cantidad de poder liberado. Una ruptura de ola más explosiva está disipando su energía más rápido que una menos explosiva.

• Cuando una roca o arrecife aislado tiene una rompiente ocasional sobre ella se conoce como “boomer”. Lo que ocurre es que el agua se retira lejos del arrecife exponiendo la parte superior, luego la siguiente ola llega y explota sobre la roca desnuda. Este es probablemente el peor lugar en que podrías estar con tu kayak.

• Dale una mirada al horizonte, éste te va a dar una idea de qué condiciones hay más adelante o más lejos. Podes ver normalmente grandes olas desde más de cinco kilómetros de distancia.



• Asumí siempre que va a haber agua más escabrosa fuera de un promontorio, esto se debe al efecto del fondo marino sobre las olas. En áreas de mareas la corriente será más rápida y más complicada fuera del promontorio que en cualquiera de los lados.



• En un flujo de marea rápido cercano a la costa hay siempre remolinos que podes utilizar en un kayak; no están detallados en publicaciones náuticas ya que las mayorías de las embarcaciones tienen calado más profundo que nuestras embarcaciones de remo.

• Grandes proliferaciones de agua con efecto de hirviente, indican fondo marino desigual y son la consecuencia de que el agua sea empujada o despedida hacia arriba desde áreas mas profundas a la superficie. Esto presenta un obstáculo pequeño para un kayak pero puede ser desconcertante cuando recién te las encontras. El agua fluye hacia arriba desde el centro y hacia afuera.

• El agua que es soplada o volada a través de un estrangulamiento crea una corriente. Los vientos fuertes pueden también ayudar a un efecto de marea, aumentando o amortiguando.

• Cuando el viento sopla contra la dirección de la marea las olas se van a incrementar en altura, van a ser más empinadas y posiblemente rompan dependiendo de la fuerza de ambos. Lo opuesto ocurre cuando ambos viento y marea se mueven en la misma dirección, la altura de la ola decrece y la distancia entre las crestas sucesivas se incrementa.



Los efectos locales del viento sobre el agua pueden ser difíciles de leer pero siempre son reveladores. Cuando miras desde tierra hacia el mar a veces podes ver líneas color plata y grises en la superficie del agua, lo que está ocurriendo es que el viento se opone al flujo de la marea. El viento no necesita ser más fuerte y tampoco la marea, de hecho este efecto puede ser visto más claramente con vientos suaves y mareas débiles. Podes usar estas líneas para asegurarte que estás yendo con el flujo o corriente, la asistencia puede no ser gran cosa pero es mucho mejor que esté a favor que en tu contra.

Cuando el viento y la corriente son fuertes la apariencia de estas líneas es mucho menos clara.

Cuando el viento se incrementa en rachas, vas a ver manchones de aguas más oscuras. A medida que se aproximen las ráfagas vas a sentir que el viento se incrementa gradualmente hasta que está en su fuerza máxima. Deberías tener también la capacidad de leer cuando la racha está llegando a su fin, ya que el agua estará volviendo a su textura original.



Un squall es un viento localizado, breve pero furioso. Como con la ráfaga, cuando el squall está a punto de llegar vas a ver un oscurecimiento de la superficie del agua. Sin embargo, en vez de un parche o una mancha irregular, el agua oscura forma una línea. Esta línea a menudo indica el arribo de una porción de aire frío perteneciente a un frente frío. Dentro de este squall el viento está viajando sustancialmente más rápido que el viento general. Cuando la línea del squall llega o toca, vas a encontrar que el viento ha virado (cambió de dirección en el sentido de las agujas del reloj, por ejemplo de sur a suroeste), si este squall es muy fuerte no sólo va a haber un viento virando sino que el agua va ser lanzada al aire causando un monton de spray.





jueves, 7 de abril de 2011

Vestirse para remar en aguas frías



En aguas frías siempre hay que estar preparado, aún sin volcar, cualquier contacto con el agua, puede enfriarte en climas extremos 


Cuando la temperatura del aire es cálida y/o la del agua es fría generalmente es cuando el kayakista tiene un dilema. Cómo nos vestimos mientras estamos remando?. Si el aire es frío y el agua es fría es fácil vestirse. Lo mismo se aplica a cuando aire y agua son cálidos. La dificultad es intentar no sobrecalentarse en aire caliente, y mantenerse apropiadamente vestido para inmersión en agua fría.



Luego de una travesía larga es importante cambiarse y ponerse ropa seca si el traje seco no respiró lo suficiente, estar en tierra húmedo puede enfriarte muy rápidamente


 
La mejor forma de encarar este desafío es volver a nuestras metas cuando hablamos de recuperaciones en vuelcos y más importante las razones tras estas metas.

Las metas son: minimizar la exposición a los elementos y volver a estar vos junto con tu kayak en condiciones de navegación nuevamente. La causa número uno de muerte en el kayakismo de travesía es la exposición a los elementos. Si uno está apropiadamente vestido, la temperatura del agua no se convierte en una amenaza inmediata y evitás convertirte en una estadística.

Es bueno revisar qué ocurre cuando sumergimos un cuerpo humano en agua fría. Muchos contestan que la hipotermia es la mayor causa de muerte en el kayakismo. La causa final de muerte que está reportada en muchos de los accidentes es hipotermia combinada con ahogamiento. Tengamos en cuenta que el choque o golpe de  frío puede ser el precursor de la hipotermia. Si una persona es sumergida en agua a 12° C o más fría la probabilidad de experimentar los síntomas del golpe de frío es altamente probable si no están usando ropa de protección. Jeans y una remera no protegen. Los trajes húmedos o secos son aquí considerados para protección. Algunas de estas muertes se debieron al jadeo inicial y la hiperventilación que uno experimenta cuando es sumergido de golpe en agua fría (shock/ golpe de frío).

Cuando te vestís para inmersión necesitás considerar la exposición inicial y la exposición a largo plazo. Si deseas reducir los efectos inmediatos del shock frío, es recomendable cubrir una buena porción de cuerpo con algún tipo de ropa de protección. Tu meta es reducir el golpe de frío en tu piel expuesta. No hay una fórmula exacta de cuánta piel se debe cubrir, pero se puede decir con seguridad que la mayor cantidad de piel posible se debería cubrir.

La siguiente preocupación es cuánto tiempo anticipás estar en el agua fría. Cuanto más larga la inmersión, mayor cantidad de aislamiento o aislación vas a necesitar. Si sos eficiente y rápido con tus recuperaciones en vuelcos vas a necesitar menor protección térmica para largo plazo. Cuanto más cerca estés de una costa accesible, nuevamente, la menor cantidad de protección térmica necesaria. Si estás realizando un cruce grande en condiciones duras, sería muy sabio estar vestido para un tiempo más largo de inmersión.

Nuevamente el dilema anterior. Qué se utiliza en un día caluroso cuando se está remando en aguas frías?. Si usás un traje seco anticipando largo tiempo de inmersión en este día caluroso, entonces podés posiblemente sufrir de sobre exposición (agotamiento por golpe de calor). Puede ser un desafío encontrar la ropa correcta.
                                             Traje seco, mantiene al palista seco mientras está en el agua y la ropa interior  provee la aislación térmica  

 
Nunca está demás exagerar cuando se habla de vestirse o equiparse para inmersión. Siempre se pueden encontrar formas de refrescarse en días de calor mientras se usa ropa de protección. Siempre se pueden quitar capas o ropa para refrescarse, el problema es no poder abrigarse cuando no se está vestido apropiadamente. El primer método para refrescarse puede ser mojarse regularmente en agua fría. Ejecutar un roll o solicitar a un compañero un rescate Esquimal, o sólo usar la proa de un compañero como soporte mientras volcamos para enfriarnos. Un método simple es mantener un gorro de algodón mojado sobre la cabeza. Por el hecho de que se puede perder una cantidad grande de calor corporal por la cabeza, tener un gorro mojado sobre la cabeza puede actuar como regulador térmico. Si no se tiene gorro, intentá tener el pelo mojado. Prácticas de técnicas de recuperación pueden ser una buena forma de refrescarse. También con el simple hecho de que un compañero te estabilice el kayak te habilita a saltar al agua, lo que es una justamente una buena excusa para usar un estribo para “trepar o escalar” a cubierta. De esta manera puede uno mojarse sin llenar de agua el cockpit.

  Liner o capa térmica, puede ser utilizada como primera o segunda piel

Una buena forma de saber si tu ropa es efectiva es volcar cerca de la costa (tener un compañero cerca para esto) y ver si podés “funcionar” o actuar en forma correcta y con efectividad. Si no es así, podés caminar a la costa y secarte. Se puede también planear un día de inmersión en el agua con compañeros, para entrenar el cuerpo para el golpe de frío. Traer un set de diferentes opciones de vestimenta y caminar o vadear hasta que estés flotando. Probar las técnicas de recuperación para ver si las diferentes opciones están restringiendo tu performance. Ver si podés estar en el agua 10 a 15 minutos sin sentirte frío. En la era de los maravillosos sintéticos hay una cantidad de tejidos livianos que ofrecen una razonable protección térmica mientras permiten flexibilidad y performance.

Es altamente recomendable el vestirse para inmersión. Considerá la temperatura del agua y como mínimo, vestite para reducir los efectos del golpe de frío. Cuanto más rápidas sean tus destrezas de recuperación la menor cantidad de protección térmica de largo plazo que se va necesitar.

Tu ropa necesita ser de protección y funcional para poder llevar a cabo las destrezas necesarias. Si es aire cálido y aguas frías, refréscate regularmente.

                             Los mitones protegen las manos del enfriamiento por efecto del viento

miércoles, 30 de marzo de 2011

Dos linajes, una isla


Cómo puede ser que una actividad tan sencilla, pueda albergar tan variados matices…




Que un elemento físico, una embarcación, posea una energía especial que cubra de magia todo momento en común.



Una pasión que no conoce ni entiende de límites…



En un medio frío que nos pone a flor de piel por tantos aspectos y a la vez parece acercar a mujeres y hombres siempre a un encuentro cálido, cuando el kayak es el denominador común.



Ambos poseen la facultad de hacernos interactuar hablando el mismo idioma, conectar al instante de saludarnos, aunque a simple a vista parezcamos extraños, o tan diferentes… En esta magia donde el ser mundano problemático pareciera correrse de escena para dar lugar al ser relajado, EL KAYAKISTA: en sintonía siempre con la experiencia de placer, toda vez que decide sentarse en su compañero y navegar.




No dejo de reflexionar y asombrarme. El mundo del kayak siempre abre nuevas aristas, muestra algo más en su abanico de mil caras…



Qué hace a kayakistas desconocidos de lugares tan diferentes como Ushuaia y Río Grande congregarse en el Beagle, con isla Gable como excusa para subirse a sus kayaks y recorrer un poco de su extensión.



Sin duda ha de ser la necesidad de conectar una vez más con el viaje interno, de paz y bienestar al que nos transporta el kayak, algo indescriptible, algo que sólo sucede, se siente, nos impregna, y luego se vuelve adictivo.



Y sin duda también la pasión, de redescubrir nuestra increíble isla otra vez, en un rincón nuevo para algunos, conocido para otros. Pero con la faceta inigualable de asombrar siempre al kayakista local y transportarlo a un NUEVO viaje, no fácil de transmitir con palabras.



Hay que bajar el bote a la costa, acompañarlo sutilmente al contacto con las aguas del Beagle… hay que iniciar la navegación en esa inmensidad que te sobrecoge, donde la abundancia te invade por donde mires, en las aguas, en tierra, todos los colores que puede tener esta tierra barrida por el viento y las heladas…



Hay que vivirlo para entender por qué uno puede hablar de perfección. Por qué se puede sentir que algo más allá de lo físico te abraza junto a tu bote y te susurra al oído: viniste donde tenías que estar, estás en tu mundo real, quien podés ser, quien sos en la creación, dedicate sólo a sentir y saborear esta paz, porque este es el secreto de por qué estás sentado hoy, en tu kayak, algo que no sabías, pero que sabiamente te trajo hasta aquí, TU TIERRA.TU ESENCIA.



Donde todos somos más parecidos que diferentes. Nos une un mismo hilo. Delgado, joven, pero muy fuerte. Y el kayak nos lleva atados al lugar correcto. Y el telón se abre. Y los desconocidos descubren que tienen más cosas en común de las que hubieran imaginado. Y Tierra del Fuego opera esa magia que le pertenece desde siempre, en su HISTORIA. Cada rincón, cada parada, cada pequeña caleta fue recorrida y pisada por indígenas y blancos pioneros no hace mucho.



Los kayakistas están conscientes de ello, este manto poderoso y conmovedor jamás les es indiferente, estas aguas son especiales.



Todavía se puede oler el paso de los yámanas por estos pasos angostos, se puede caminar dentro de los restos de un galpón todavía en pie en Gable, construido a principios del siglo XX por la flia. Bridges.



Llegar a Estancia Harberton por el agua, escoltado por lobitos amigables y pinguinos que nadan cerca del kayak, tiene un significado diferente. El puerto natural elegido hace antaño que se convirtió en refugio de cientos de indígenas de diferentes etnias y auxilio de navegantes sufridos en las aguas del Beagle.



Tras los mates, Tierra del Fuego nos depara otra sorpresa. Un pequeño galpón detrás nuestro contiene quizás la pieza histórica más increíble de estos confines, el bote construido por las manos de Despard Bridges en 1901, protagonista de tantas anécdotas en el libro que escribió su hermano Lucas, a través del cual, nos ha llegado un pedazo innegable de nuestra historia fueguina, en aquella época en que todavía nuestros antecesores navegaban corrientemente sus aguas y se mezclaban activamente con nuevos allegados, de diferente color,diferente lengua, pero con la armonía que subyace detrás de una gran verdad, todos en el fondo somos la misma cosa.



Quien haya leído el libro no podrá dejar de sentir algo conmovedor al ver este bote. Tal vez para un navegante sea todavía más impactante. Cada lugar en Tierra del Fuego, y especialmente éste, tiene la magia de emocionar los sentidos al punto de sentirse un recién llegado, un niño que busca conocer un mundo nuevo, internarse en algo que ya aconteció pero tiene el poder de estar tan vigente como para movilizarte de una forma inusual.


En tu esencia, donde todos somos iguales. Donde hablamos el mismo idioma, la historia personal, la procedencia, no son barreras…



Donde el Beagle te abraza junto a tu kayak como hijo de esta tierra, sin reparar en técnicas, experiencia, ni modelos, sólo te abre el paso directo a la pasión y te lleva a ser parte del todo sin límites ni condiciones…




Moni


Gable

martes, 1 de marzo de 2011

La fogata junto al kayak


Para el que rema en aguas fueguinas y se adentra en la tierra, el kayak y el campamento son una misma cosa. Una combinación perfecta, una amalgama, algo infaltable. Algo necesario.


El escenario del kayak, el momento de la navegación nos permite saborear de alguna manera el espíritu fueguino, indómito, salvaje, imprevisible en el agua más que en cualquier otra parte. Buscamos eso para conectar con la experiencia de sentirnos vivos, pequeños, parte del todo.



Es ir a lo incógnito, rozando casi la magia, de algo que sabemos bien que no definiremos jamás y que depende de otro. El elemento natural en todos sus órdenes, en su expresión más fiel, más auténtica, más drástica. Porque Tierra del Fuego tiene esa marca, siempre que la experimentes, sentirás que sos el elemento nuevo, por más que parezca tu tierra hace tiempo. Los terrenos, las zonas, serán nuevas o casi intocadas, y eso te va a renovar de una u otra forma. Y te va a transmitir una cercanía a lo que el hombre llama AVENTURA. Un juego de palabras utilizado muchas veces, pero aquí no corrompido.


No es necesario surcar las aguas más salvajes y encrespadas, ni padecer el clima más hostil que pueda albergar este espíritu en su arca.

Es un lugar donde lo agreste se siente y degusta siempre. Y llena el alma, paga el precio… de haberse alejado, sólo un poco. O mucho.

El escenario en el agua tiene sus bemoles, momentos que se viven a flor de piel, aún en la calma de un lago planchado. Emprender un viaje en aguas increíblemente claras que comparten su fondo, acompañando con el suspiro de un ñino que está conociendo el mundo, el ingreso a lo más profundo y oculto, de un lago que aún no devela su profundidad…

De un gigante dormido, que hoy te permite ingresar en calma, y trae promesas de otra vivencia, única cada vez, hoy por lo menos más relajada, donde la conexión visual adquirirá otro protagonismo, donde agudizar el oído será el camino lógico para acceder a ese regalo del sonido de lo natural, el llamado de un guanaco, el sonido sutil del agua calma reencontrandose por allí, en una gran masa de agua que siempre suena; una rama, los sonidos del bote, la propia respiración...

Una masa que no siempre permite tales conexiones, cuando se debe estar concentrado en la navegación como única alternativa.

Va a ser inevitable sentir la sensación dentro de algo que es limpio, bello, gentil, la perfección de lo natural lejos del hombre.

Fuera de la escena del agua, la perfección aún puede albergar un ingrediente más que rescata el alma, termina de sacudir el hastío que uno arrastra, proporciona una paz que uno no sabía que se podía trasladar desde el agua, a otro lugar. Cuando se complementan el kayak y la carpa. En Tierra del Fuego.

Una costa elegida espontáneamente desde el kayak. Es algo que eleva la experiencia a lo sublime. Extiende la pasión de lo que ya se siente en el agua a otro contexto. Es como un contraste y a la vez una simbiosis. A la cosa sutil y cristalina, lo rústico de la piedra, la arena y el bosque. Ambos son uno, se complementan desde hace miles de años, y esperan al kayakista para rescatarlo a veces, en una suerte de descanso necesario, o para alojarlo, relajarlo aún más y aquietar la mente de otra manera.

Huéspedes de paso, kayakistas afortunados…

Que se alejan de lo mundano y buscan mimetizarse con lo natural, como escape, como conexión espiritual, o sin saber qué se persigue, pero con la plena conciencia de que hay algo más allá que da plenitud, paz, relax, bienestar…

Dejar el agua, encallar en lugares aptos, bajar del kayak, dejarlo seguro, observar su bello contorno en el nuevo paisaje.

Caminar el lugar, elegir el sitio de acampe, con la dedicación que se le dan a aquellos momentos especiales.

La caminata al kayak, el compañero que te transportó hasta este oasis y resguarda lo indispensable, para la supervivencia, para el disfrute. En busca de la carpa, primer elemento que se rescata y capta la atención porque siempre el clima aquí demanda el refugio primero, para cambiarse, y entrar en calor.

Recoger el regalo preciado que la naturaleza en lugares hinóspitos le da al hombre para su confort. La leña por doquier, invita a otro paseo, como preludio del ritual del Fuego.

Infaltable en Tierra del Fuego, en toda época del año. Indispensable. Único. Mágica compañía en las noches. Sitio y escena de charlas amenas, interiores, peculiares.

Aditivo extra para cada mate, plato de comida, café que se disfrute en esta pequeña playa junto al bote, el lago y el paisaje. Un placer que no pueden comprar los dioses.

Sólo se vive al bajar de un kayak.

Ancestral. Protagonista. Imperativo. Esencial como el kayak en el agua.

Todo, parte ineludible del ritual que el kayakista va a respirar cada minuto a pleno, en una suerte de alegría emparentada con la armonía.

Algo que siempre se va a sentir muy dentro del ser inconscientemente pero se va a necesitar nuevamente como si de ello dependiera algo que rescata la existencia.

El kayak, el fuego y uno. La misma cosa.

Moni

miércoles, 23 de febrero de 2011

Lo que un foráneo vino a buscar a Tierra del Fuego

Nuestro hogar no sólo tuvo aroma a te inglés en este verano, también estuvo presente la singular peperina cordobesa de la mano de nuestro amigo el profe Carlos Nieto quien nos deleitó con su visita por Tierra del Fuego, aquí le presentamos un video de esta gran persona disfrutando como no podría ser de otra manera del kayak y el mar fueguino, Gracias Carlos por tu visita.

Profe Nieto Tierra del Fuego

martes, 22 de febrero de 2011

Friends / Amigos


“Marcelo & Mónica” bajo el título de logística y soporte de la expedición de Justine Curgenven, raro era vernos en ese plano, solo queríamos hacerle la gauchada a ese personaje del kayakismo internacional, esa marca registrada en el mundo del kayak llamada JUSTINE y “alguien” más que venía con ella a nuestra querida isla.


Es así que gestionamos permisos y dimos a conocer oficialmente su expedición ante Prefectura, esto era sólo una cuestión de trámites y cumplir con requisitos.

El segundo paso sería recibirlos en Río Grande, tenerlos como máximo dos días en casa y después estar atento por las dudas si necesitaran algo.

Pero no, el destino tenía preparado otra cosa totalmente diferente, no llegamos a ver lo que habíamos imaginado; dos kayakistas de elite en plena expedición pasando por Río Grande en un abrir y cerrar de ojos.

Es aquí la mejor parte para nosotros, más allá de que toda su estadía en nuestra ciudad para ellos haya sido forzada, la vivieron de una manera muy agradable al punto de llegar a conocernos y apreciarlos como verdaderos amigos.

JUSTINE CURGENVEN, se transformó en la jastine y el compañero era ni más ni menos que Barry, el personaje que se robó la película y el corazón de todos; con el tiempo el kayak no fue el primer y único tema de conversación, pudimos conocer sus vidas y su cultura de una forma muy agradable y divertida, riéndonos unos y otros fuimos aprendiendo día a día cada cosa en particular de los que convivimos estos casi 30 días.


A pesar de que tuvieron momentos y decisiones duras y nos vimos envueltos en ellos, pudimos manejar la situación dando el espacio para cada momento, todavía me duele la imagen de cuando los fuimos a buscar a Punta María, sabiendo que ese era el fin del viaje, ellos nos miraban con la mejor cara tratando de minimizar esa amargura que seguramente los comía por dentro, ayer pasé por el mismo lugar y no tuve la mejor impresión.

Pero como pronto estarán por aca esto sólo quedará como una anécdota, lo que aquí importa y resalto es que conocimos dos personas excepcionales, ella hace las mejores tortas de limón y el… bueno sus galletas no eran tan malas pero es el individuo que hace brillar momentos opacos, se nota sus buenos sentimientos con cada gesto que tuvo.


No voy hablar de los kayakistas porque para eso están las revistas y videos, hablo de las personas que recibimos en casa, los británicos que cargamos con “la mano de Dios” y con quienes hablamos entre tantas cosas del conflicto entre ambas naciones y como vivimos un guerra absurda, simplemente hablo de Justine y Barry unos amigos que conocimos gracias al kayak !

Marcelo

jueves, 17 de febrero de 2011

UNA TIERRA FRIA EN CONTEXTO Y LLENA DE FUEGO POR DENTRO

El indígena no esperaba el avance e ingreso de las naves extranjeras que empezaron a surcar estas aguas por los años 1500 al 1600. Sumido en su naturaleza fueguina no llegaba a comprender del todo por qué ocurría lo que veían sus ojos. Sin embargo, siempre se prestaba a establecer contacto. A compartir a su manera. Hacer intercambio. Disfrutar las diferencias.


En una tierra de por sí hostil y difícil. Se propiciaban encuentros de todo tipo. Entre seres extraños y de diferentes culturas. Totalmente desconocidos uno para el otro.

Ha pasado mucho el tiempo, han cambiado algunas cosas. Algunos ya no están y otros presenciamos nuevos viajes, nuevos ingresos.

La tierra de la aventura, tan predominantemente salvaje como para esquivar la tecnología del nuevo milenio. Aún parece tener la última palabra en sus dominios. Y es más que nunca caprichosamente adictiva.


Aún recibe visitantes en busca de horizontes nuevos. Aún el hombre sueña con decodificar su hostilidad para definirla aún más o definirse a sí mismo.

Seducido irremediablemente por su salvajismo y su naturaleza áspera. Busca ser sacudido y maltratado por esta tierra de característica no hospitalaria.

La soledad de sus áreas más remotas e inexploradas. La crudeza de su extrema humedad o el sufrimiento de los vientos implacables de la estepa oriental.

Soledad. Aislamiento. Frío. Pérdida del control ejercido. Castigo. Lucha. Estoicismo. Paciencia. Aventura.

Aventura en todo su sentido y naturaleza.

Los nuevos visitantes me hacen sentir nuevamente en un viaje al pasado. Me ayudan a reflexionar.

Nuevamente no todo es tan diferente. Aunque pudiera parecerlo.

Antes eran canoas de corteza de coihue. Hoy son kayaks de fibra estilizados, rápidos, perfectas máquinas de la navegación en el mar.

Antes estaban semi desnudos y atrasados en lo que se entendía como el adelanto tecnológico. Hoy son navegantes de elite, ciudadanos de un mundo diferente en miles de aspectos al nuestro.

No esperábamos que comenzaran a venir seducidos por nuestra tierra cruda y áspera. Y han conectado con ella. La han elegido para medirse y descubrirla.

Como en el pasado.

Tal vez sea una misma energía la que domina los destinos del fueguino y el extranjero. Tal vez todo finalmente sea una misma cosa.

Se puede compartir. A través de los intereses en común, como la isla y el kayak. Y a través de las diferencias también.

La diversidad de Tierra del Fuego sin duda admite tal diversidad humana. Podemos convivir en esa diversidad sin otro motivo que el de socializar como en el pasado pues todos entendemos que somos lo mismo. La misma esencia.


En este caso tal vez la excusa fuera el Kayak.


Tal vez sea el mágico balance de este lugar, la crudeza de su lado geográfico y un calor que yace dentro esperando ser descubierto.



Moni

lunes, 17 de enero de 2011

Una conexión única

Cómo describir la partida del primer kayak… Silencio.


La nostalgia sostenida, apretada mientras mi compañero se iba a Ushuaia en un día típico muy ventoso en Río Grande, que lo hacía todo más dramático, cuando apenas me atreví a mirarlo de reojo por la ventana hasta que su popa desapareció.

Silencio autoimpuesto. Por largos días, más de un mes.

Un silencio que terminó por quebrarme con el arribo del nuevo bote, la vedette: el SDK Aoniken azul que descansa en mi cocina, intacto, perfecto, a estrenar…




Fue como si la apertura de una nueva etapa trajera simultáneamente el entierro de lo pasado.

El paso evitado y autoimpuesto.

Lo que me aqueja, lo que siento, no es del todo extraño. Más de una vez he leído cómo algún colega llora la partida de su compañero. Y trata de poner en palabras un sentimiento indescriptible.

Porque.. cómo se define la relación con un objeto inanimado, una embarcación.

Qué la hace tan especial, tan de adentro.?


La historia compartida de navegación. Los momentos, derroteros, circunstancias, condiciones?

No me atrevería siquiera a banalizar esta relación porque muy en mi interior lo que sobreviene es algo más profundo.

En mi caso, no se trata de travesías con el Avatar. Ni kilómetros recorridos. Marcas.

                                                                      

No se resume simplemente a recorridas deportivas. El río que bajé , cuántas horas remé, cuántas veces volqué.

Lo que logré y lo que no sorteé.

No se trata de mí. Se trata del AVATAR.

Se trata del bote que me llevó.


                                                                    

Sólo al darme cuenta del criterio que aplico hoy para la elección del nuevo kayak, puedo ver y entender quién fui y saber quién me acompañó. Quién cargó conmigo…

Siempre se habla de los kayaks en términos de características y prestaciones. Estabilidad primaria, secundaria. Capacidad de mantener el rumbo. Peso. Capacidad de carga. Maniobrabilidad. Velocidad. Comportamiento en oleaje.

Se habla de la embarcación. Del objeto “inanimado”.


En Ushuaia descansa, a la espera de nuevas navegaciones en el Canal Beagle, el Atlántico, Pacífico tal vez…  MI COMPAÑERO, el bote que fue mi GRAN MAESTRO.

El kayak que tuvo la gran virtud y habilidad de transmitirme la confianza necesaria para adentrarme en la actividad y me llevó siempre por sus caminos, en esta isla y sus especiales características, cuna del sacrificio muchas veces no buscado pero saboreado.

Esa es la capacidad de la que yo hablaría.

La maniobrabilidad y estabilidad necesarias para cargar con un remero recién iniciado que se sienta por primera vez tenso por el sólo hecho de probar algo nuevo, con fama de llevarlo encerrado en una cascarita endeble.

La estabilidad óptima para hacerlo ingresar en el agua fría de Tierra del Fuego en toda época, con la conciencia de la experiencia nula y el permanente temor al vuelco, pero transmitiendo siempre una sensación amena debajo que hace al aprendiz tímidamente querer ir un poco más allá, en un acto de arrojo o de fascinación por las sensaciones ... que provee una actividad especial como el kayak, por el sólo hecho de llevarte a un mundo visual y auditivamente PARALELO y UNICO.

Ese aprendiz va a conectar con ese compañero necesariamente de manera especial, por el regalo sin par que éste siempre le va a hacer, sin pedir nada a cambio.

La experiencia de llevarlo gentil y tranquilamente, a la vía, el camino sin escalas de conexión con su ser interior, quién es en sus límites y con el mundo de la creación, el contacto que relaja, lo lleva a hacer las paces consigo mismo, le muestra espontáneamente la esencia de la vida y del ser en un acto tan simple.

El aprendiz va a posar su ser y toda su confianza en este compañero, que aún cuando lo sabe desconcertado y tenso por un nuevo contacto en la experiencia, lo va a esperar, va a perdonar, la tensión transmitida sin equívoco, por esa ráfaga repentina, que afortunadamente vino de frente, y transmitió un efecto visual en el agua, que el remero intentará descifrar, aprender a decodificar, para dejar de temer y saborear mas allá la sensación de haber traspasado una puerta más en su propio límite.

Una nueva onda en el mar, leve como para mecerte o marcada como para inquietarte hasta que te acostumbres a ella. Por como quiera que sea, el compañero estará debajo copiando armónicamente esa interacción y te dará el impasse necesario y justo donde el tiempo se detendrá, hasta salir nuevamente de abajo en algo a todas luces positivo, un límite más...

Y la historia se va a ir construyendo palmo a palmo, para ese hombre y ese bote.


Y los de afuera pensarán que es pericia del “kayakista”, capacidad de equilibrio, aptitud deportiva, rusticidad, resistencia necesaria.

Cuando hoy sólo puedo ver la habilidad del kayak por encima del kayakista.

Muy dentro será una relación única, de confianza total, lealtad, entrega, amor y compañerismo.

                                                                           

Una relación de humildad, de asumir que no sólo transmitió sensación de estabilidad sino que por su misma capacidad de ser estable “recuperó” miles de veces a la kayakista estresada y la transportó a una navegación segura lejos del vuelco, cuando la mente, el temple y la resistencia ya no estaban presentes y la caída al agua hubiera sido el camino lógico.

Una ecuación parecida al PERDON.

Una conexión espiritual profunda, un intercambio de energías en un ambiente muy genuino, donde no existen falsos egos ni discursos. Sólo un encuentro intensísimo con el medio natural, y nosotros dos.

Una conversación muy íntima en medio del miedo, estrés, la garra, la pasión, la euforia, la fascinación…

En los momentos más increíbles y especiales para el alma, tuve un mudo testigo, que compartió el despliegue de energía poderosa natural.

Cuando las condiciones se tornaron extremas para mí, nunca estuve sola. Hubo una conversación hasta verbal por momentos, a la recurrí para controlar mi temor, mi ansiedad, como hablando con el espíritu de mi bote, en quien yo descansaba sin reparos para sentirme segura y buscar saborear más el momento único de navegación, del que saldrían cosas trascendentes.

El bote fue ese gran sostén y compañero de lucha, en el que me apoyé para fortalecer mi psiquis atacada, fue el puerto inamovible y seguro en el que siempre me afirmé, su estabilidad y su capacidad de navegar óptimamente y no estar siquiera cerca de zozobrar dieron con la respuesta a mil preguntas y con el resultado una vez más.

Y se convirtió en la gran catapulta para lanzarme a nuevas experiencias, aguas para mí más desafiantes.

Sólo porque me hizo sentir segura. Las respuestas difícilmente hubieran salido de mí, sin esta poderosa ecuación: el Avatar y yo.

Este camino, me definió, me hizo sentirme kayakista.

Mi historia fue la que fue por el kayak que me llevó siempre.

En ese sentido no habrá un bote como ese. Será siempre único.




Moni