jueves, 17 de febrero de 2011

UNA TIERRA FRIA EN CONTEXTO Y LLENA DE FUEGO POR DENTRO

El indígena no esperaba el avance e ingreso de las naves extranjeras que empezaron a surcar estas aguas por los años 1500 al 1600. Sumido en su naturaleza fueguina no llegaba a comprender del todo por qué ocurría lo que veían sus ojos. Sin embargo, siempre se prestaba a establecer contacto. A compartir a su manera. Hacer intercambio. Disfrutar las diferencias.


En una tierra de por sí hostil y difícil. Se propiciaban encuentros de todo tipo. Entre seres extraños y de diferentes culturas. Totalmente desconocidos uno para el otro.

Ha pasado mucho el tiempo, han cambiado algunas cosas. Algunos ya no están y otros presenciamos nuevos viajes, nuevos ingresos.

La tierra de la aventura, tan predominantemente salvaje como para esquivar la tecnología del nuevo milenio. Aún parece tener la última palabra en sus dominios. Y es más que nunca caprichosamente adictiva.


Aún recibe visitantes en busca de horizontes nuevos. Aún el hombre sueña con decodificar su hostilidad para definirla aún más o definirse a sí mismo.

Seducido irremediablemente por su salvajismo y su naturaleza áspera. Busca ser sacudido y maltratado por esta tierra de característica no hospitalaria.

La soledad de sus áreas más remotas e inexploradas. La crudeza de su extrema humedad o el sufrimiento de los vientos implacables de la estepa oriental.

Soledad. Aislamiento. Frío. Pérdida del control ejercido. Castigo. Lucha. Estoicismo. Paciencia. Aventura.

Aventura en todo su sentido y naturaleza.

Los nuevos visitantes me hacen sentir nuevamente en un viaje al pasado. Me ayudan a reflexionar.

Nuevamente no todo es tan diferente. Aunque pudiera parecerlo.

Antes eran canoas de corteza de coihue. Hoy son kayaks de fibra estilizados, rápidos, perfectas máquinas de la navegación en el mar.

Antes estaban semi desnudos y atrasados en lo que se entendía como el adelanto tecnológico. Hoy son navegantes de elite, ciudadanos de un mundo diferente en miles de aspectos al nuestro.

No esperábamos que comenzaran a venir seducidos por nuestra tierra cruda y áspera. Y han conectado con ella. La han elegido para medirse y descubrirla.

Como en el pasado.

Tal vez sea una misma energía la que domina los destinos del fueguino y el extranjero. Tal vez todo finalmente sea una misma cosa.

Se puede compartir. A través de los intereses en común, como la isla y el kayak. Y a través de las diferencias también.

La diversidad de Tierra del Fuego sin duda admite tal diversidad humana. Podemos convivir en esa diversidad sin otro motivo que el de socializar como en el pasado pues todos entendemos que somos lo mismo. La misma esencia.


En este caso tal vez la excusa fuera el Kayak.


Tal vez sea el mágico balance de este lugar, la crudeza de su lado geográfico y un calor que yace dentro esperando ser descubierto.



Moni

2 comentarios:

  1. Hola Moni.
    Sin duda Tierra de Fuego será siempre un misterio, aún para los que la viven a diario y puede ver un poco más detrás del velo mistico que siempre la redeó.
    Graciás por le generosidad con tu tiempo para poder "estar" un poco mas cada vez; y gracia por recibirnos a través de esa parte nuestra que es Carlos Nieto.

    Guillermo Castellano

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