sábado, 4 de febrero de 2012

Punta Arenas - Ushuaia (Inicio) Parte 1

"PASOS DEL BEAGLE"

                                                           Hernando de Magallanes

Hacía un tiempo que tenía ganas de hacer un viaje en kayak, un viaje que fuese distinto a todo lo anterior, una travesía de mayor envergadura, de esas que mil veces repasé en relatos.

Había una necesidad muy grande de explorar esa veta aventurera que todos poseemos. Además, vivo en Tierra del Fuego, el lugar soñado por muchos kayakistas. Ya había practicado bastante desde que me inicié en el remo en la región; sólo faltaba tomar la decisión y proyectar ese gran viaje para que algún amigo se sumara posteriormente a esta aventura, y así cumplir con lo anhelado.

Para emprender un viaje como éste, formamos un grupo de kayakistas, desde la base de una linda amistad entre los integrantes. Así es que junto a Sebastián Cortizo, Fernando Encinas, Javier Siede  y Diego Insúa dimos forma a la travesía  "Pasos del Beagle".






PUNTA ARENAS CHILE

El dia viernes 13/01 viajamos a Punta Arenas Chile, con la novedad de que Diego Insúa, unos de los integrantes se bajaba del proyecto por temas familiares; igualmente nos hizo el aguante amablemente y nos llevó parte del equipo hasta el zarpe; de aquí en más seríamos una flota de cuatro kayaks.
 Fue una pena para todos que a horas de iniciar esta travesía hubiera uno menos, pero había que seguir con el viaje de todas maneras.

Salimos tarde de Ushuaia, por ende la llegada fue tarde. Uno contempla tener todo preparado, pero los últimos detalles previos a la salida, ocupan un tiempo, que más alla de la ansiedad, es necesario, lo marca el viaje, es como si corriera por sí solo. Finalmente, a pesar de que uno va a viajar en kayak, la cantidad de cosas que lleva es increíble. Se siente como algo crítico el no olvidarse absolutamente nada, ir lo más armado posible a la nada.


El sábado 14/01 a las 10:00 AM, estábamos citados en las instalaciones de la Armada de Chile para el chequeo del equipo. Allí estuvimos puntuales, y encontramos muy buena disposición por parte del personal de Operaciones de la Capitanía de Puerto. Se coordinó detalladamente con mapas el lugar del cual zarparíamos,y esta gente ofreció gentilmente más información de la necesaria para ayudarnos a cumplir nuestra intención, llegar lo más al sur posible con los autos, tener enfrente isla Dawson y avisorar de alguna forma lo que sería el cruce del estrecho. En una suerte de preparación mental, de precalentamiento del viaje propiamente dicho.
Cumplimos con lo pautado, no hubo restricciones. Fuimos bien tratados,  más adelante en el viaje volveríamos a ser destinatarios de la hospitalidad de los navales.

  Disposición en mano, al aire libre, una vez que el inspector fue llamado, puesto que no nos estaban esperando porque habíamos omitido dar el "recibido" en el último intercambio de mails, éste se presentó.

Fuimos todos afuera del edificio. Así el inspector nombró cada item de seguridad, de supervivencia, de campamento que fuera considerado de importancia. Me aparté por un momento cuando ví que todo iba bien y le dije a Moni:

viste cómo rompe el mar allá en la escollera, el parte meteorológico que nos había pasado la Armada decía para hoy "mar llana"?

Nos impactó el escarceo que vimos. Pensamos: Esto es el estrecho, esto es realmente grande. Nunca vas a tener la lectura final en tal masa de agua.

 Pasada la inspección, finalmente solicitamos el zarpe para el día siguiente, domingo a las 12:00 AM,  pasando al sur el río San Juan.

Luego, ya más relajados cumplimos con el ritual de últimas compras en la ya famosa zona franca de esta ciudad, y visitamos a nuestro gran amigo Kiko Quijada Martinic y familia, el amigo que siempre va a estar dispuesto a dar una mano al kayakista que así lo necesite, en esa ciudad del país vecino.

El Domingo 15/01 llegamos temprano al lugar de inicio,a unos 70 kilómetros al sur de Punta Arenas.

 Se empezó muy de a poco, con cuidado y mucha paciencia, el ritual de cargar los kayaks. Los comentarios, las risas no se hicieron esperar, al ver que la más pequeña cosa se constituía un problema para  ubicarla dentro del tambucho, en los últimos detalles, que eran penosos. Levantábamos la mirada y nos preguntábamos entre nosotros mismos: pudiste cerrar, ya cerraste?.

 Creo que había un ambiente de ansiedad controlada, pero a la vez el aire irradiaba una energía especial, de que ya estaba llegando la hora!.


Kiko y Julio nos fueron a despedir esa mañana, y jugaron un papel importantísimo ese día.
Kiko es un kayakista que está siempre abierto a ayudar al kayakista, las últimas grandes travesías de foráneos lo cuentan a él como el hombre de logística en Punta Arenas.

La Armada Chilena haría su aparición en una patrulla en el lugar para darnos el zarpe a las 12:00. Por alguna razón no aparecían y ya estaban atrasados dos horas, fue en ese momento en que nuestros amigos chilenos, miraron el reloj, y se dieron cuenta de que si no aparecieron es porque habían ido hasta cierto punto y se volvieron. Ellos se tomaron la molestia de ir de regreso a Punta Arenas para localizarlos y convencerlos de venir al lugar nuevamente para que no perdiéramos un día de navegación. Gracias una vez más en nombre de todos.


Cumplido todo el protocolo con la Armada nos encontrábamos libres para salir al agua ese mismo día, así que después de las 15:00 nos despedimos de los nuestros y emprendimos el viaje.

La despedida fue rápida, luego de las fotos de rigor, plagadas de júbilo y algún que otro chiste por ahí dando vueltas. Supongo que no deseábamos prolongarla buscando evitar emociones demasiado intensas. Por otro lado la ansiedad  nos estaba matando.

Ingresamos al agua los cuatro en línea, miramos hacia atrás y saludamos a quienes nos despedían en tierra, y nos metimos de lleno en lo nuestro. El viaje había comenzado.



El estrecho de Magallanes se encontraba muy calmo hasta el faro San Isidro. Allí se dio la primer decisión en grupo. La tarde era buena, climáticamente hablando. Algunos tenían dudas, otros eran partidarios del cruce. Siempre supimos que este cruce era de las navegaciones cruciales en el viaje. Este tramo terminó siendo muy rápido por la misma necesidad de remar que teníamos.

El hermoso faro nos esperaba vigilándonos desde una altura importante, nosotros sabíamos que emprenderíamos un cruce del estrecho de Magallanes de 12 kilómetros, que separaba el continente de las islas del sur, no había alternativa, era ese mismo día o al otro. Pero era un paso obligado.

 El Magallanes nos estaba esperando para  probarnos de entrada nomás.  Ni bien pudimos divisarlo, vimos también que ya había corderitos en el agua, producto de que ese lugar ya estaba expuesto al Oeste, punto cardinal desde donde predomina el viento en esta zona.

En el sector del faro se encuentra una especie de hostería donde sólo se llega embarcado. Hasta ahí nos dirigimos con la intención de buscar agua para el mate, el lugar está muy bueno, pero no pudimos obtener el agua que buscábamos por problemas de reserva. Nos quedamos con las ganas de pasar el rato acompañados del mate, de todas formas nos sirvió para resolver rápido cuál sería el final del derrotero para ese día .



EL CRUCE DEL ESTRECHO DE MAGALLANES

Llegamos al momento de analizar qué hacer una vez recorrido el faro, la decisión era dividida entre esperar al otro día, que teníamos pronósticos de buen clima, o intentar ese mismo día después de las 18:00 cuando  bajaría la intensidad del viento, y así ganarle un dia al viaje.

Como los pronósticos aquí nunca son del todo 100% efectivos dado el estado cambiante de la presión  atmosférica, la decisión finalmente fue probar navegar unos 500 metros y ver qué tan cómodo nos sentíamos con ese viento y el movimiento que podría ocasionar en el agua, así que ahí fuimos...


Una vez en el agua pasados los minutos nos encontramos navegando hacia el sudeste con total normalidad, el estrecho estaba navegable y nosotros felices de poder estar en ese lugar. Ya nos sentíamos realmente en la travesía tantas veces hablada y repasada en casi un año de preparación.


Luego de dos horas y media y 12,5 kilómetros de navegación llegamos a la isla Dawson.  El derrotero inicial indicaba que haríamos nuestro primer campamento en Bahía Amigo. Pero no fue así, ya que nos propusimos ir un  poco más al sur con la intención de sentir que aprovechamos ese día al máximo.

 Como una especie de colonizadores llegamos a tierra con la adrenalina al máximo y desbordando de alegría por sentir que cumplimos al máximo la expectativa de ese día.


ISLA DAWSON

Primer campamento:

"Marcelo, Marcelo despertate, se nos inunda la carpa"


El lugar elegido para acampar fue una pequeña bahía sin nombre. Después de armar nuestras dos carpas y preparar un fuego para cocinar, nos sentamos a analizar el día y todo lo vivido por cada uno de nosotros.

 Por mi parte tuve intención de escribir mi primer día de bitácora pero no resultó ya que me daría cuenta una vez allí que no sentía la inspiración de escribir y dejar asentado nada, y lo hubiera hecho como forzadamente, cosa que no me agradaba.

 Así que lo que escribo aquí es lo que recuerdo, cosas muy difíciles de olvidar.

Sabíamos por Juan Manuel, un amigo, que era muy difícil encontrarle lugar a la carpa, ya que al ser éstos lugares no habitados, la vegetación hace imposible penetrar campo adentro. Por lo tanto estábamos limitados a la línea de marea, marcada por las algas, y lo poco que se le podía ganar al terreno.

Fue así que tipo 04:00 AM, estando muy dormido escuché los gritos de mi compañero de carpa Fernando, que me despertaba para alertarme de que nos estábamos inundando en nuestra propia carpa!

Como pudimos salimos afuera y vimos que la mitad de la carpa estaba bajo el agua, suponemos que por el efecto de algún gran crucero o barco de porte que intensificó el movimiento de las olas que golpeaban la costa de nuestra bahía.

Corrimos nuestro refugio los centímetros que fueran necesarios y a dormir de vuelta, al otro día veríamos que a consecuencia de la inundación nuestros zapatos estaban empapados, esto era apenas un indicio de lo que vendría por delante en cuanto a humedad se refiere.


  
Al otro día partimos tipo 09:00 AM al agua, después de desayunar nuestro café con leche, budín, alfajor y galletas del tipo Frutigran. Este tipo de desayuno sería así toda la travesía, muy contundente y variado, como también las comidas diarias. En definitiva comimos muy muy bien, ayudó mucho en el viaje la variedad  de alimentos para el paladar.

Segundo día de navegación:

La navegación en la costa de Dawson fue con oleaje de costado, un oleaje de mar que lo hacía movidito, pero que no representaba problemas mayores hasta que uno de los chicos pidió salir a costa porque se sentía un tanto tenso.
 Esto sí era más dificultoso. Ya que hacer playa en sectores rocosos y salir de ella se convertía en una tarea de riesgo, nos pusimos los cascos y encaramos un sector de playa relativamente limpio de rocas.

Una vez en la playa mate de por medio descansamos y contemplamos la magnitud del estrecho de Magallanes que se perdía hacia el Pacífico a través del cabo Froward.



"Se me llenó el cockpit de agua, me hundo"

Cuando decidimos salir al agua nuevamente la rompiente seguía igual, encaramos de a uno, el último fue Javier que no logró ponerse la pollera y para la tercer rompiente estaba prácticamente hundido.

Qué hacemos ahora?

Intentamos remolcarlo mar adentro, las bombas de achique eran un chiste para evacuar todos esos litros de agua que llegaban hasta el aro.

 La solución fue hombre al agua y probar hacer la "T", esto fue sumamente trabajoso. El kayak auxiliado estaba muy pesado y el aro del cockpit del kayak rescatista podría sufrir una rotura. De hecho sonó muy feo cuando se logró montar el kayak en cubierta.

 Una vez evacuada gran parte del agua subimos a Javier con los kayaks en paralelo, y terminamos la maniobra con nuestras bombas de achique.

 La navegación fue tranquila hasta nuestro nuevo punto de campamento en la misma isla aún.
Tipo 18:00hs hicimos tierra en una costa cerca de Punta Zig Zag y llegamos a descansar sobre la desembocadura de un río. Nos estaba esperando "Wilson", que llevaba en realidad de nombre "Nike Kaka", una pelota de fútbol roja intacta que vaya a saber cómo fue a parar a esa costa tan desolada de Dawson.
A descansar bien, al otro día, si todo iba bien,  podríamos estar entrando al canal Magdalena.



Primera parte
Marcelo











7 comentarios:

  1. Gracias por contarlo.
    El relato está interesante.
    Desde Sevilla, España, esperando el resto.

    Un abrazo.

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    1. Gracias amigo Sevillano, abrazo de un Fueguino

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  2. Espectacular amigos, un abrazo grande y esperamos el resto...!!!

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  3. Es y será un agrado amigo!!
    Agradezco que compartas todo lo vivido, muchas veces quedan en el olvido!
    Un gran abrazo

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  4. Hoy dedique el tiempo necesario para disfrutar del relato, cada parrafo es una alegria por lo que lograron y como lo vivieron. Me voy rapido a la 2º parte. Hasta luego.. Linyera

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  5. Consulta;
    Que tipo de kayak (marca/modelo) utilizaron?.
    Muy buen relato y fotos.
    Muchas gracias. Saludos Carlos.

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  6. Hola...muy buen relato...podrías contarnos un poco mas de la logística y el equipo utilizado ( y como resulto)...

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